• Tienen conocimientos amplios y profundos sobre educación, pedagogía, currículo, didáctica de los saberes escolares y evaluación.
  • Han construido una identidad que los posiciona como profesionales reflexivos.
  • Hacen análisis críticos de la realidad educativa en el marco de lecturas locales y globales.
  • Están en capacidad de elaborar, desarrollar y evaluar propuestas educativas que propendan por mejorar la calidad de la educación de las infancias.
  • Están en capacidad de conformar y liderar comunidades de aprendizaje en torno a la educación.
  • Saben problematizar sus prácticas educativas y generar proyectos de investigación que permitan explicar, comprender y transformar dichas prácticas.